Goro Alonso Mateo
Han pasado diez años y no lo olvido
14 de junio de 2026
Cuando en 2016 me pidieron que escribiera un post sobre mi experiencia africana, no sabía por dónde empezar. Había tantas y tantas cosas que contar… pero me vino entonces una anécdota a la cabeza que me pasó nada más llegar y que resume a la perfección al pueblo ruandés.
En uno de los múltiples actos que nos hicieron para darnos la bienvenida (hay que ver lo que le gusta a esta gente bailar y cantar), se me acercó un adolescente de unos 16-18 años con una sonrisa de oreja a oreja. Sin mediar palabra me plantó un abrazo, y me dijo que quería darme un regalo. Hasta aquí todo normal. El matiz importante vino cuando el joven metió su mano en el bolsillo y sacó 5 dólares y cogiéndome la mano con firmeza me dijo: “Muchas gracias a toda la gente de España por haber hecho posible que tenga unos estudios y pueda ir a la universidad. Esto es todo lo que tengo y os lo quiero dar como muestra de agradecimiento”.
Pues amigos, esto era Ruanda y sigue siéndolo. Esto es África. Gente que no tiene nada y te lo da todo.



