La fundadora
Su idea permanente, que seguimos al pie de la letra, fue:
Todo el dinero aportado por los benefactores y por los socios y el recibido en subvenciones, hasta la ultima peseta, se destinará religiosamente a los proyectos y a las ayudas.
Su idea permanente, que seguimos al pie de la letra, fue:
Quinita
Joaquina Bosch Salinas, Quinita para quienes la conocieron, nació en Torrevieja en 1923. Casada y sin hijos, colaboró estrechamente en la educación y cuidado de los siete descendientes de su hermana menor, Carmenchu.
En 1974, por circunstancias personales, decidió dar un nuevo impulso a su vida, ampliar el campo en el que prestaba su colaboración y emprender acciones de ayuda a sí misma y a los demás. Volcó en estos sus inquietudes, su fuerza interior, su dinamismo y su capacidad de liderazgo, cualidades que desconocía que tuviera.
Su cuñado Juan Mateo, marido de Carmenchu, hizo de puente con Dª Matilde Pérez Jover, reconocida doctora alicantina y Presidenta de la Asociación Médicus Mundi de Alicante. Ese fue el inicio de una estrecha relación que las llevó a participar en numerosos proyectos.
Cuando Dª Matilde envejeció, ingresó en una residencia de religiosas, donde falleció, no sin antes, percibiendo las inquietudes de Quinita, remitirla al Padre Procurador de Misiones de los Sagrados Corazones, con sede en Palma de Mallorca.
Él le habló de África, de las Misiones, de la terrible pobreza y de las necesidades del Tercer Mundo. Le habló de Ruanda, Rwanda entonces, país muy pobre y en donde ellos tenían Misiones y muchos proyectos que aún siguen manteniendo.
Quinita habló de nuevo con su cuñado Juan, impregnado del mismo sentido cristiano que ella y con su misma voluntad de ayuda y entrega a los demás. Como Juan había sido alcalde de Torrevieja, estaba muy bien relacionado, y ella también, con la sociedad local y juntos revolucionaron a todas sus amistades para que confiaran en ellos y aceptaran donar 2.500 pesetas al mes, unos 15 €, por matrimonio, como ayuda a los Misioneros en sus proyectos en Ruanda.
Quinita preparó su primer viaje a ese país y el impacto cuando llegó fue tal que cambió su vida y le hizo canalizar todas sus energías para luchar por aliviar la vida y las carencias de aquellos seres desfavorecidos. Intuía lo que vio, pero nunca creyó que las necesidades fueran tan graves y urgentes.
Así nació, oficialmente, el 2 de enero de 1.975 la ONG Nueva Fraternidad, cuya fundadora, presidenta y motor fue Joaquina Bosch Salinas, Quinita. El fin primordial de la ONG sería, y es, la ayuda material y cultural a países del 3er Mundo, preferentemente de Africa, y, prioritariamente, a Ruanda.
El primer proyecto fue la financiación de granjas para conejos y su cría. Quinita supo que la causa que provocaba en los niños y en las niñas que tuvieran el vientre inflamado era la falta de proteínas y decidió entregar a cada familia una jaula con una pareja de conejos para su reproducción, con el compromiso por parte de los receptores de devolver a la ONG una pareja de la primera cría que tuvieran.
A este proyecto siguieron otros muchos, todos supervisados por Quinita, la fundadora, tantos como podéis ver en el apartado Nuestros proyectos de esta página web.
Seguir la estela de Quinita Bosch Salinas no es sencillo y actuar con su altruismo tampoco: hizo nueve viajes a África costeados por ella, así como abonó todos los artículos que compraba para venderlos aquí y enviar el dinero allá. Y acometió otros muchos proyectos al margen de Nueva Fraternidad: fue tesorera de Medicus Mundi durante ocho años, tesorera de la Fundación Alicante Pro-Vida, creó la Asociación de Amigos y Familiares de Alzheimer, de la que también fue su tesorera durante 15 años, y consiguió la apertura del Centro de Día.
A partir del referente de la fundadora, seguir ayudando allí donde más lo necesiten, en Ruanda o en África en general, continúa siendo el reto permanente para Nueva Fraternidad, para la ONG que ella fundó.





